Según algunas fuentes, Microsoft empezaría a instalar las nuevas CPUs en la Xbox 360 en el primer cuarto de 2007. La novedad sería el cambio de CPU de 90nm a 65nm que conlleva una reducción de consumo y un menor calentamiento, con lo que las prestaciones de la consola aumentarían y se solucionaría el mayor problema actual de la consola que es el sobrecalentamiento.